No, no, no hemos participado en uno de esos torneos entre instituto que tanto nos gustan (no por que aprendamos sino por que temos el dia "libre"), no es que hoy asistir a las clases en el Blas Infante ha resultado ser toda una muestra de valor, y coraje para los alumnos de humanidades. Pero bueno mejor comienzo la historia por el principio, pues me temo que si no algunos lectores no pertenecientes a nuestro círculo-secta (ojo no seta)-blog o como cojo... querais llamarlo, no van a enterarse de nada.
Todo comenzó cuando descubrimos que nuestro admirado House tiene un doble en nuestra clase (bueno dos, es que ya los editan en versión masculina y femenina, incluso en versión marroquí, incleíble). Así fuimos informados (de pablabra, ¡Qué tengan cuidado no nos vallan a hacer un horario por escrito) de que al día siguiente cambiabamos de clase, lo que se les olvidó darnos es un mapa, porque ¡valla cambio!
Total, jueves a primera hora, subo las escaleras, abro la puerta de la clase y ¡qué sorpresa!. No encuentro a mis queridos compañeros de clase, sino a una especie de pigmeos (quiero aclarar que no eran de mi familia), de medio metro y medio salvajes (¡jo! ¡qué no! ¡qué no los conozco de verdad!). En fin bajo las escaleras con mi mochila-casa a mis espaldas y aviso a Peter, quien va subiendo por las escaleras, de que como no se nos había olvidado que nos habían cambiado de clase (ya se sabe, el mundo de la fantasía ocupa nuestras mentes).
Bajamos a esa horrorosa clase AMARILLA, pero por Dios que mal gusto, una pregunta ¿quién es el nuevo decorador del Blas Infante?, bueno dejemos incognitas a parte.
Nuestra tutora que nos quiere poner un examen de la E.S.O, Santiago que llega media hora tarde por haber tenido una experiencia cartesiana... "En definitiva" todo un show.
Y nos toca arte. -Tenemos que ir al laboratorio, no a dibujo, no a la clase de al lado del laboratorio. ¿Dónde esta José? seguro que sa perdio. Vamos a por el retrato de Fede, ¡ah! y a por los partes, que los hemos dejao en el tablón. A mi se me han olvidao los libros... Esas fueron las frases más escuchadas. Y llegamos a la clase, de la que por cierto espero que alguien recuerde donde está porque a mi ya se me olvidó, y no sentamos de peroleo, en grupos de cuatro (o tres en mi caso, porque, ¿dónde andará Ruben?) y empiezan los comentarios: -Hemos terminado en una clase de ciencias, aquí huele a probeta, aquí no huele a humanidades... en fin de todo un poco.
Sin embargo los dos platos fuertes del día están por llegar.
1. El carnet falsificado de Ana, parte y visita turística a la jefatura de estudios. (Ana en tu próximo cumpleaños no se te olvide invitarla a la fiesta).
2. Tras la una nueva Odisea, al más puro estilo del laberinto del Minotauro, (portazo en la narices del profesor de dibujo incluido), llegamos a latín. Una canción graciosa y una metamorfósis desconocida (no diré más pues espero que mi adorable amiga la princesa polaca hable del asunto con más "profundidad" como es característico de su personalidad)
Y ahora griego, y al departamento, pero sólo hoy y mañana el lunes lo damos en otra clase, y encima no tenemos ordenadores, y yo aquí no me puedo copiar en los exámenes y no he hecho la composición de historia y con tanto movimiento no puedo concentrarme... CONTINUARÁ, no lo duden.
jueves, 8 de febrero de 2007
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