domingo, 4 de febrero de 2007

Cuaderno de bitácora (4): Día 1: Noche: Granada10(De calvos y doritos)

La discoteca vacía, Jose y yo bebemos sentados, las niñas bailan después de que el camarero1 nos invitase a unos chupitos para que el estómago reventase del todo. Sí, estaba vacía, pero a las niñas de la clase les dio lo mismo y rápidamente ambientaron al personal. La discoteca comenzó a llenarse y el calvo hizo su aparición, una fatídica aparición que dejó trastocadas a dos mentes femeninas. Salimos a bailar Jose y yo, fue una breve incursión en el mundo del baile como si Poti nos hubiese enseñado. Ana hablaba con un chico y llegó Jose y dijo: Marta, vamos , el pobre chico dijo: ¿Marta, no era Ana?, claro, es Ana. Pobrecillo, mientras María se divertía y bailaba al son de la música con el calvo, ese gran calvo que fue a comerse a una y se comió a otra, el mismo calvo que quiso tener dos cuerpos en uno, más o menos como yo pero sin barriga, el calvo que según Ana no es calvo, está rapao’. Para nosotros es y será el calvo. Ana se va a por María que entiende que le ha dicho puta y comienza la debacle, la segunda se va al servicio, donde es consolada por sus compañeras. Mientras, en la sala, continuamos bailando. Vuelve Eli y dice: Tío, ha pasado esto, yo me río, era de cajón que algo así tenía que pasar. Llega Ana y le digo: No está bonito lo que has hecho, llamarle puta a María.Ella, que creo que no me entiende, repite la partícula negativa no unas cuantas veces: No, no, no, no, no, no, no, no..., todavía puedo estar esperando a que me diga no qué, porque no me enteré muy bien. Sale Jose y seguimos bailando, ya solos Marina y yo, que pasa del tema tan olímpicamente que solo baila conmigo, CONMIGO, yo, que parece que tengo dos pies izquierdos, que tengo menos movimiento que los muñecos de un futbolín, aparece Eli y Marina bailan, vuelve Jose y Tere, Ana, fuera, ya se ha liado con el calvo- o no tan calvo, solo rapado- y está abrazado a él. Vuelve a entrar, quiere recoger sus cosas, pero todo el mundo para de ella, la tenemos como la mala de telenovela: Ana Fernanda Victoria. Por lo que dijo después, ella no sabía que era el mismo calvo con el antes bailaba María, ni tampoco le dijo puta, esto si es verdad, yo, lo primero lo continúo dudando, a no ser que le pase como a Dinio- no, no es la paja en el autobús- y le confunde la noche. Pero lo mejor de la noche fue, como diría Boris Izaguirre, el momentazo Doritos. Sí, una bolsa de Doritos desencadenó la ira de Ángela. María, derrotada tras el llanto y estragada por el alcohol necesita comer algo, ¿solución? Los Doritos que uno de los centroeuropeos de la anterior discoteca casi le espachurran. Comienza a darle en la puerta, con el frío granadino de frente. Dice uno de los seguratas: Dale de comer dentro, ellas confiadas entran, y en ese momento salgo a yo a ver como está María, Tere también está pero desaparece, notó una cachetada en el culo, me dicen que ha sido uno de los seguratas, yo hablo con María mientras Ángela repite: Tienes que comer algo, y llega el segurata que supongo que es vasco, el más guapete de los dos y dice: Aquí no se come, venga a la calle, así, Ángela le quita el paquete y le dice que no se va, que María está mala, cuando veo que la agarra del brazo, yo lo cojo a él y le digo: Quillo, quillo..., y él que me mira como se mira el polvo, me dice: Ni quillo ni hostias, acojonado, tiro para dentro, dejando a María más sola que la una, creo, porque no recuerdo si había alguien. Entro y lo cuento entre risas. Ya solo quedaba el final, cuando el del 34, ya brutote y tras algunas miradas se acerca a algunas de las niñas, que bailan sobre el pequeño escenario. Venga, que nos vamos. El del 34 y su amigo se acercan a Jose y uno de ellos dice: ¿Este es el maestro?, como ve que Jose lo mira le dice: ¿Qué?, a lo que “el maestro” responde: ¿Qué?. A este tipo de gente se les llama pringao’ y mucho más cuando rápidamente cambian de tema y dicen: Al menos dos besos. Salimos y Ángela está golpeando un container, mientras insulta al portero. María, Pili y yo vamos delante, mientras doy conversación a María esperamos a que vengan los retrasados. Le hablo de pintura y llora cuando le hablo de por qué murió Lorca. En su habitación la convenzo para que coma unas galletas.

1 comentario:

Doctora Mazap_ana dijo...

wenas somos Ana y María, en clase con la Zurita "abuelita" ADRENALAIIINNN. Bueno aclaramos que de verdad no se sabía que era el mismo calvo. Lo cierto es que la historia de Lorca es para llorar, entonces es comprensible, que llores cuando stas to ciega, después de que tu amiga en vez de dialogar contigo, te meta los dedos hasta el fondo (de la campanilla) a continunación de que te hunda en la miseria alcoholizada

He aquí los que escriben

  • Princesa Polaca
  • Toxazo
  • Peter Pan
  • Wendy
  • Campanilla
  • Elpeli
  • Doctora Mazap_ana
  • Bermauntier